miércoles, 18 de agosto de 2021
martes, 17 de agosto de 2021
viernes, 13 de agosto de 2021
OPCIONES DE ALMUERZOS SALUDABLES
Criar niños sanos, con un óptimo desarrollo cognitivo y la energía necesaria para rendir en sus actividades escolares y físicas es uno de los tantos retos a los que se enfrentan los padres de hoy. Para lograrlo, los expertos en nutrición recomiendan atención permanente entre los 0 y los 5 años, pues es cuando los más pequeños prueban y conocen los sabores y le toman confianza a la comida, aunque no reconocen horarios específicos.
A
partir de los 6 establecen las rutinas alimentarias; es vital crearles hábitos
como tener cinco comidas diarias cada 2 horas y media, o 3 en horarios
específicos y porciones determinadas. No hay que perder de vista la importancia
de los grupos alimenticios que aseguran los aportes suficientes de complejo B
(conformado por las vitaminas B1, B2, B3, B5, B6, B7, B9 y B12) y que sirve,
entre otras, para convertir los alimentos en energía. Aquí le ofrecemos una
guía que puede ayudarle.
LA COMPOSICION ADECUADA DE UN ALMUERZO SALUDABEL EN NIÑOS ES EL SIGUIENTE:
Además de ser necesario para recuperar las
energías para continuar con los compromisos del día y mantener el metabolismo
activo, el almuerzo es una oportunidad para el descanso y la socialización en
el intermedio de las actividades diarias. En niños y jóvenes en edad escolar,
se convierte en una comida fundamental para el crecimiento y el desarrollo
sano.
Para almorzar, se recomienda equilibrar los
diferentes tipos de alimentos, como proteínas, verduras, frutas, carbohidratos
y productos lácteos y, con el fin de mantener un peso saludable, es ideal que
el almuerzo contenga una porción abundante de verdura, una porción moderada de
cereales, carnes magras y, en caso de tener buen apetito, leguminosas como
frijol o lenteja que son fuentes de proteína vegetal y fibra.
Para saber más sobre hábitos alimenticios, te
recomendamos ver el artículo sobre 5
comidas al día para una rutina saludable.
OPCIONES DE ALMUERZO
En
el apetito influyen otros factores, como la disminución de las necesidades
energéticas, debido al menor gasto en el metabolismo basal y a un crecimiento
más lento. A esta edad, los niños son capaces de responder a señales internas
de apetito y saciedad, y no a señales externas (horario de comidas, “lo que se
debe comer en cada momento”). El niño tiene una gran capacidad para ajustar su
ingestión en respuesta a la densidad energética de los alimentos administrados.
Existen evidencias de que
cuando los padres controlan excesivamente la alimentación de sus hijos, estos
tienen una peor regulación de su ingesta calórica, por lo que el control
familiar rígido, coercitivo o estricto de la dieta de los niños es un factor
negativo para su respuesta a la densidad calórica. Por tanto, el sistema de
sobornos, premios y recompensas para que el niño coma, podría actuar
negativamente sobre la regulación de la ingesta energética. Por ello, es
recomendable un ambiente familiar no coercitivo con el fin de conseguir una
adecuación de la ingesta a las necesidades. Una conducta positiva y proactiva
por parte de los padres (por ejemplo, preparando la comida juntos) en estas
edades se asocia al establecimiento de hábitos de vida saludables.
Requerimientos
nutricionales
Las necesidades de
energía y nutrientes están condicionadas por sus necesidades basales y el grado
de actividad física, muy variable a partir de esta edad.
Los patrones de
alimentación y las necesidades de nutrientes durante la niñez van a estar
condicionados por las necesidades metabólicas basales, así como por el ritmo de
crecimiento y el grado de actividad física, junto al desarrollo psicológico. El
desequilibrio entre consumo de nutrientes y gasto es la causa de la aparición
de exceso de peso, que en la población española de esta edad supera el 45% en
el grupo de edad entre 8 y 13 años, y que aparece asociado a las clases
sociales más desfavorecidas y con menos estudios.
Las recomendaciones
dietéticas son orientaciones de carácter general sobre las necesidades de
energía y nutrientes en las distintas etapas de la vida. Estas recomendaciones,
traducidas en frecuencias de consumo de alimentos y raciones, sirven de
orientación para diseñar una dieta saludable.
El equilibrio nutricional
aconsejado no varía mucho del que se recomienda para los adultos (12-15% de
proteínas, 30-35% de lípidos, 50-58% de glúcidos).
Necesidades energéticas
Las necesidades energéticas van variando a lo largo de las diferentes etapas de la vida, y esto implica la necesidad de adaptar la ingesta para hacer frente a estas variaciones. Las recomendaciones para los niños entre 4 y 8 años, son: 1.200-1.800 kcal/día y para los de 9 a 13 años, 1.600-2.000 kcal.
En la ingesta
energética intervienen principalmente 2 factores: el volumen alimentario y la
densidad energética de la dieta. La capacidad de acomodar la dieta a las
necesidades energéticas mediante cambios en el volumen alimentario y, sobre
todo, en la densidad energética, es ya constatable en el niño desde edades
tempranas.
Necesidades de proteínas
Las proteínas cumplen
principalmente un papel en el crecimiento y en el mantenimiento de la
estructura corporal. Una dieta equilibrada debería proporcionar entre un 11 y
un 15% de la energía total como proteínas. El 65-70% de la ingesta proteica
debería ser de alto valor biológico, típicamente productos animales (carne,
pescado, leche, huevos y derivados lácteos) y el resto de origen vegetal.
Necesidades de grasas
La
grasa en una fuente importante de energía, soporte para trasportar vitaminas
liposolubles y proveedor de ácidos grasos esenciales (a-linolénico-omega 3, y
linoleico-omega 6). La ingesta total de grasa debe estar entre el 30-35% de la
ingesta de energía para niños de 2 a 3 años y entre el 25 y 35% para niños de 4
a 18 años. Los ácidos grasos esenciales deberían constituir el 3% del total de
la ingesta de energía diaria y las grasas saturadas menos del 10% del total. El
consumo de colesterol debe ser menor de 300 mg/día y la ingesta de grasas trans
debe ser lo más baja posible.
Hidratos
de carbono y fibra
Los hidratos de carbono
son una importante fuente de energía y soporte para el transporte de vitaminas,
minerales y elementos traza. Una ingesta adecuada de carbohidratos contribuye a
una ingesta suficiente de fibra, hierro, tiamina, niacina, riboflavina y ácido fólico.
Los carbohidratos deberían constituir el 50-60% del total de energía. Proceden
mayoritariamente de los vegetales: cereales, verduras, hortalizas, frutas y
legumbres. Dentro de este grupo, se encuentra la fibra dietética,
de gran importancia para el funcionamiento del tubo digestivo, pero también
para regular los niveles de glucemia y reducir la absorción del colesterol de
la dieta. La ingesta óptima de fibra en mayores de 2 años sería el equivalente
a la edad, en años, más 5 a 10 g por día (máximo 30 g por día).
Necesidades de vitaminas
y minerales
Las vitaminas y los
minerales carecen de aporte calórico y su presencia en cantidades suficientes
se garantiza con una dieta variada. Destacan, el calcio por su importancia en
la formación del esqueleto y que está contenido en los lácteos y pescados, y
también el hierro, con necesidades aumentadas en los periodos de crecimiento
rápido, así como el yodo.
BIBLIOGRAFIA:
·
Moreno
Villares JM, Galiano Segovia MJ. La comida en familia: algo más que comer
juntos. Acta Pediatr Esp. 2006; 64: 554-8.
·
Galiano
Segovia MJ, Moreno Villares JM. El desayuno en la infancia: más que una buena
costumbre. Acta Pediatr Esp. 2010; 68: 403-8.
martes, 10 de agosto de 2021
OPCIONES DE DESAYUNOS SALUDABLES
Antes de ir a la escuela el desayuno es una de las comidas más importante del día y debería cubrir, al menos, el 20 a 25% de las necesidades nutricionales de las niñas y niños en edad escolar. Se deben servir alimentos nutritivos como lácteos, frutas y panes que les gusten a las niñas y niños para facilitar que no dejen de comer el desayuno.
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