viernes, 30 de julio de 2021

CONSUMO DE ÁCIDOS GRASOS PARA EL DESARROLLO MENTAL EN LA INFANCIA

 La nutrición y rendimiento intelectual de los niños en edad escolar, aún tiene grandes vacíos de conocimiento, debido talvez a la complejidad de los factores comprometidos (genéticos, hereditarios, ambientales, psicosociales, educativos y nutricionales), que impiden su evaluación e interpretación y, por tanto, el diseño de investigaciones relevantes sobre el tema.(1)

Por ello, se puede afirmar que la función cognitiva está relacionada por el estado nutricional y la falta de ingesta de algunos nutrientes esenciales como lo son los ácidos grasos omega-3.(2)


A largo plazo, “la desnutrición puede ocasionar daños en las funciones cognitivas y reducción del rendimiento académico”. Además, en términos socio-económicos, los países pobres son los más afectados por los estragos de la desnutrición, “lo que dificulta su desarrollo”. Muchos estudios han demostraron los efectos negativos de la malnutrición y déficit de nutrientes, “en el aprendizaje y la cognición, modificando o interfiriendo con la fisiología del cerebro o con la estructura cerebral”. “Un déficit en nutrientes esenciales afectan gravemente la coordinación sensorio motriz, la cual es esencial para el desarrollo cognitivo normal; incluso una corrección del déficit nutricional puede dejar efectos persistentes a largo plazo en el sistema auditivo”(3)


Por lo tanto, se asegura con evidencias científicas que la grasa en la dieta infantil es fundamental para asegurar un buen aporte de energía en un volumen restringido, ya que proporciona en promedio 9 kcal por gramo en contraste con los carbohidratos que portan 4 kcal por gramo. Para asegurar las 100 kcal por kg de peso requeridas por un niño de 12 meses, con una dieta pobre en grasa (menos del 20 por ciento de las calorías totales) se requeriría darle un gran volumen, posiblemente el equivalente a 1 a 2 kilos diarios de alimento.

En cambio, si aumentamos la cantidad de grasa a un 40 por ciento de la energía, el niño necesitará consumir de 0,5 a 1 kg de alimentos para obtener la misma energía. La densidad energética de la leche es de 0,7 kcal/ml; si se elimina la grasa, la densidad energética disminuye a 0,4 kcal/ml, y se necesita casi el doble del volumen para proveer la misma energía. Esto es de especial importancia en los niños menores, ya que por la baja capacidad de su estómago no pueden consumir un gran volumen de alimentos. En consecuencia, para lograr una adecuada provisión de energía es necesario proporcionarles una dieta con una densidad energética de al menos 1,0 kcal por gramo. Esto es virtualmente imposible si no se incorpora por lo menos un 30 por ciento de calorías grasas.


Las dietas familiares se basan principalmente en cereales y tubérculos y contienen poca grasa (menos del 15 por ciento de las calorías totales) es difícil cumplir con el requerimiento de energía, lo cual explica en parte la alta prevalencia de desnutrición en dichas zonas. Por tanto, mantener la lactancia materna hasta avanzado el segundo año de vida es prácticamente la única alternativa para que los niños reciban un aporte de grasa para satisfacer sus necesidades de energía.




Los dos primeros años de vida constituyen un momento determinante para el establecimiento de prácticas alimentarias adecuadas y un crecimiento y desarrollo óptimos. Es en el período de los 6 a 24 meses donde se establecen la mayor parte de los hábitos, preferencias y aversiones alimentarias que condicionarán en gran medida el tipo de alimentación futura. La vigilancia estrecha del neurodesarrollo es fundamental, ya que los cambios en la motricidad se producen simultáneamente con los cambios cognoscitivos y psicosociales, con un orden y un ritmo de progresión continuo que permiten inferir con anticipación las adquisiciones del niño, pudiendo detectar alteraciones y actuar preventivamente.

 

El crecimiento de los niños antes de los dos años de vida, su actividad física y la formación de ciertos órganos cuya estructura es principalmente lipídica depende fundamentalmente del aporte de grasas. Durante los primeros dos años de vida, la grasa debe ser vista también en su función estructural, pues provee los ácidos grasos y el colesterol necesario para formar membranas celulares en todos los órganos.

Más aún, órganos importantes como son la retina del ojo y el sistema nervioso central (SNC) están constituidos predominantemente por grasas. Gran parte de las grasas necesarias para la formación de estos tejidos está constituida por ácidos grasos esenciales, que no pueden ser sintetizados por el organismo y deben ser aportados por la dieta. Excluyendo el tejido adiposo, el cerebro es el órgano del cuerpo con mayor concentración de lípidos. Cerca del 10 % del peso cerebral depende de los lípidos y ellos representan alrededor del 50 % del peso seco del cerebro. El encéfalo comienza a crecer de manera intensa durante la segunda mitad de la vida intrauterina. Durante este período las estructuras que se forman son las más elaboradas y las que distinguen a la especie humana. En este período las carencias nutricionales pueden inferir en el proceso madurativo normal del encéfalo produciendo alteraciones que pueden llegar a ser irreversibles. De modo paralelo al rápido desarrollo neuronal, a las 32 semanas de gestación la concentración de varios lípidos (fosfolípidos, colesterol, gangliósidos) aumenta de forma súbita en el cerebro.



El ácido oleico es el componente lipídico que más crece en el cerebro en la vida postnatal temprana por la rápida mielinización del cerebro en este período. También hay un aumento importante del ácido adrénico, así como de docosahexanoico (DHA) y aminoácidos. Todo esto es relevante, y señala que, aunque el crecimiento más importante tiene lugar en la vida intrauterina, la acreción de ácidos grasos continúa los dos primeros años postnatales y, por lo tanto, está expuesto a desequilibrio dietético. Los ácidos grasos poliinsaturados (AGPI) de la serie Omega 3, especialmente el DHA, son los más afectados en situaciones nutricionales adversas. El período de mayor vulnerabilidad para el cerebro humano comienza a las 32 semanas de gestación, y es máximo durante el resto de la vida intrauterina. No obstante, la incorporación de AGPI sigue aumentando en el cerebro hasta el segundo año de vida posnatal y, en consecuencia, la vulnerabilidad cerebral continúa durante este período.

La desnutrición proteico – calórica durante la infancia y el período preescolar es, junto a la situación de pobreza extrema, condición de riesgo para el desarrollo cognoscitivo, psicomotriz y para la escolaridad del niño. Niños con mayores ingestas de DHA han mostrado mejores resultados en pruebas de agudeza visual y en pruebas de evaluación del desarrollo mental y psicomotor en edad temprana. Los lípidos de membrana de la sustancia gris y la retina contienen una alta concentración de DHA y otros AGPI y la acumulación de estos ácidos grasos se da justamente en el período de los 1000 días, básicamente en el último trimestre del embarazo y los dos primeros años de vida, por el rápido crecimiento que tiene el cerebro.

Es claro que los AGPI de la serie Omega 3 afectan el desarrollo de la retina y la función cerebral. Los niños con bajo peso al nacer requieren de DHA en la dieta ya que ellos no pueden formar suficiente cantidad de este ácido graso esencial, aun cuando se les proporcione ácido &-linolénico. A pesar de estos hallazgos, todavía existen fórmulas que contienen bajos niveles de ácido &-linolénico y algunos aún no reconocen la esencialidad de los ácidos grasos Omega 3 para el hombre.

Para los lactantes menores de seis meses la leche materna es la mejor fuente de grasas en cantidad y calidad. Para los niños entre seis meses y dos años un aporte en grasa superior al 30 por ciento de las calorías totales es necesario para mantener una buena densidad energética de la dieta que asegure suficiente energía para la actividad física y para una buena reserva energética. Las grasas vegetales son la mejor fuente de aceites por su aporte de ácidos grasos esenciales y su buena digestibilidad.

Los aceites de coco y palma, si bien aportan energía, no son una buena fuente de ácidos grasos esenciales. Es recomendable usar aceite de girasol, soja, maíz, oliva u otro aceite vegetal de buena calidad. La manteca y otras grasas sólidas son aceptables sólo en condiciones de pobreza o cuando no haya otras fuentes disponibles. La alimentación del lactante y del niño pequeño es fundamental para mejorar la supervivencia infantil y fomentar un crecimiento y desarrollo saludables. Los primeros 2 años de la vida del niño son especialmente importantes, puesto que la nutrición óptima durante este período reduce la morbilidad y la mortalidad, así como el riesgo de enfermedades crónicas, y mejora el desarrollo general. Por lo tanto, es fundamental que el profesional de la salud, en particular el responsable de orientar a la madre, considere las implicancias de una alimentación complementaria adecuada y la correcta progresión como mecanismo de promoción del óptimo crecimiento y del desarrollo. Resultó de interés entonces, profundizar el análisis de esta variable en el presente estudio.

En el niño mayor de dos años, la grasa continúa siendo de gran importancia en la adecuación del aporte de energía para permitir un buen nivel de actividad física. Si bien el crecimiento después de los 12 meses disminuye notablemente, la actividad física es fundamental para el desarrollo mental y social del niño; por lo que el déficit de energía asociado a una dieta pobre en grasa puede limitar la actividad y por ende el desarrollo del niño. La grasa además es necesaria para completar el desarrollo del sistema nervioso que en esta etapa continúa mielinizándose.

DE DÓNDE SE OBTIENEN

·         Los ácidos grasos omega-3

De entre los ácidos grasos omega-3 destacamos tres por su importancia en la salud.

·         Ácido alfa-linolénico (ALA)

·         Ácido eicosapentaenoico (EPA)

·         Ácido Docosahexaenoico (DHA)

El ALA es un tipo de ácido graso que no puede sintetizar el ser humano (por este motivo se le denomina esencial) y, por lo tanto, sólo puede obtenerse a través de la alimentación.
Se encuentra en las nueces, las semillas de linaza y de chía y en aceites vegetales como el de nabina, soja y germen de trigo. Lo que sí puede hacer el ser humano es transformar el ALA en EPA y DHA, aunque esta transformación es solo de un 10% aproximadamente. El EPA y el DHA se encuentran en el pescado azul, el krill y las microalgas.

El contenido de AGPICL omega-3 del pescado varía considerablemente en función de la especie, contenido de materia grasa y ubicación geográfica de este.
Los peces de aguas profundas y de temperaturas frías tienen un mayor contenido de EPA y DHA que los peces de piscifactoría (salmónidos), ya que estos pueden tener una variación significativa en sus niveles de AGPICL omega-3 a causa principalmente de las características de la dieta que se les suministra.

Dada la importancia de EPA y DHA en el funcionamiento celular y especialmente el DHA en la estructura cerebral y la transmisión del impulso nervioso hay que asegurar su aportación a través del pescado azul, alimentos enriquecidos o complementos alimenticios. En el caso de dietas vegetarianas, por ejemplo; el DHA procede de las microalgas.

La Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC) recomienda un consumo de pescado de al menos dos o tres veces por semana, una de ellas de pescado azul como mínimo. Cuando no se consiguen estas recomendaciones con la dieta (por ejemplo; en dietas vegetarianas) o bien se busca una dosis superior es necesario aportar estos ácidos grasos a partir de complementos alimenticios.

Declaraciones de propiedades saludables de la EFSA

La EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) autoriza declaraciones respecto a la ingesta de DHA y EPA en relación con el mantenimiento de la función visual y cerebral en adultos y niños, mantener niveles normales de triglicéridos séricos, mantener la presión sanguínea y el normal funcionamiento del corazón. Sin embargo, se mencionará sólo aquella relacionada con el cerebro.

El ácido docosahexaenoico (DHA) contribuye a mantener el funcionamiento normal del cerebro. Debe informarse al consumidor que el efecto beneficioso se obtiene con una ingesta diaria de 250mg de DHA. La declaración solo se puede hacer en alimentos que contienen como mínimo 40 mg de DHA por 100g y por 100 Kcal.

los grasos como el esteárico y el oleico

Fuentes de ácidos grasos


Ácidos grasos – omega 3 en pescados y crustáceos crudos

Contenido de ácidos grasos omega-3 en vegetales


Ácidos grasos omega 3 en leche materna y bovina


Ácidos grasos omega-3 en huevos


 

Bibliografía:

1.        Descanse A. Los ácidos grasos esenciales en la nutrición infantil y su Importancia para el desarrollo de las capacidades. Cognitivuna evaluación para los programas escolares del municipio de Medellín. Vol. 147, Especialización en alimentación y nutrición. Facultad de ingeniería; 2016.

2.        Ruben M, Cabreriso M, Sosa M, Sanchez B. Desarrollo Del Sistema Nervioso Central En Ni Ñ Os De 6 a 24 Meses. 2018;21(39):36–45.

3.        Cadavid M. Inteligencia, alimentación y nutrición en la niñez: revisión. Perspect en Nutr Humana. 2010;11(2):187–201.

domingo, 25 de julio de 2021

IMPORTANCIA DEL CONSUMO DE VERDURAS EN LA INFANCIA Y OPCIONES PARA INTRODUCIRLAS

¿QUÉ SON LAS VERDURAS Y HORTALIZAS?

Las verduras y hortalizas son los alimentos naturales que menor contenido calórico presentan. Un pepino o unas hojas de lechuga pueden proporcionar la escasa cantidad de 20 kcal/100g, apenas 1% de la energía que se suelen utilizar de referencia para un adulto (2000 kcal). Esto se debe a que, en general, más del 90% de la composición de verduras y hortalizas es agua, incluso muchas de ellas alcanzan cantidades similares a las de las bebidas. 


A diferencia de sus parientes las frutas, las verduras y hortalizas no poseen un marcado sabor dulce porque su contenido en azúcares es menor. De hecho, una parte de los hidratos de carbono que contienen, aunque minoritaria, es almidón, la reserva energética de las plantas. Sin grasas, con pocas calorías (excepto los tubérculos, no superan las 40kcal/100g) y con muy poco sodio, aportan a nuestra dieta fibra, vitamina C, ácido fólico (B9) y potasio (tabla 1). Algunas verduras y hortalizas destacan por su contenido particularmente elevado de algún nutriente, como es el caso de la zanahoria y la vitamina A (carotenoides) o el pimiento y la vitamina C (tabla 1). Las espinacas y su contenido de hierro se plasmaron en la década de los años 20 en el fenómeno infantil Popeyé. Aunque ricas en hierro, un error tipográfico nos hizo creer, durante décadas, que las espinacas eran más una mina de puro hierro que una verdura. El bajo consumo de frutas y verduras es uno de los principales factores de riesgo para las enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT), consideradas un problema de salud pública en el mundo.

La composición química de las hortalizas varía significativamente según el tipo y la procedencia. De forma genérica, puede decirse que el contenido acuoso oscila entre el 90 y 80%, correspondiendo el resto del 10 al 20% a la materia seca. Sus componentes se distribuyen de la siguiente forma: 3-30% de hidratos de carbono, 1-5% de compuestos nitrogenados, 0,6-3% de fibra bruta, 0,5-1,5% de minerales, 0,1 a 0,9% de lípidos. El contenido de vitaminas oscila mucho de un tipo de hortaliza a otro, aunque siempre se encuentran en pequeña proporción. En cantidades más pequeñas contienen otros compuestos químicos, como ácidos orgánicos, compuestos fenólicos, sustancias aromáticas, pigmentos y otros.

 


Los importantes cambios acontecidos en los estilos de vida y la alimentación de los niños en los últimos 25 años se deben tanto a cambios socioeconómicos como a modificaciones en el medio familiar y ambiental. En todos los países el progresivo desarrollo socioeconómico se acompaña de cambios importantes en los hábitos alimentarios, que se caracterizan por un mayor consumo de alimentos de origen animal ricos en energía, proteínas y grasas saturadas, así como productos manufacturados ricos en energía, azúcares refinados, grasas saturadas y trans y sal. La conformación de hábitos alimentarios poco saludables en la infancia y el inicio temprano de obesidad es una tendencia preocupante. Datos recientes sitúan la prevalencia de sobrepeso en niños pequeños en el orden del 40% y un escenario de dieta infantil monótona y con exceso de calorías de baja calidad nutricional: bajos consumos de hortalizas, frutas, granos, legumbres y cereales de buena calidad e insuficiente aporte de leche y yogur.



En lo que respecta a la población escolar, entre las causas de una alimentación inadecuada, se encuentran el bajo nivel de conciencia y de conocimientos acerca del valor de los alimentos y la influencia de la publicidad en estos. Del mismo modo, es determinante el entorno familiar y la comunidad escolar . Las cantinas y kioscos de los colegios suelen ser los lugares donde los niños empiezan a tomar sus propias decisiones sobre la alimentación. Algunos niños de este grupo de etario tienen su propio dinero, que con frecuencia utilizan para comprar alimentos y bebidas. Se dejan influir con mucha facilidad por los anuncios de televisión y otros mensajes publicitarios, lo que fomenta elecciones alimentarias perjudiciales para la salud. Se hace necesario establecer tempranamente en el niño hábitos dietéticos que aseguren una ingesta rica y variada de alimentos, con distintos nutrientes, texturas, colores y sabores, que le permitan una adecuada nutrición y crecimiento y, además, adquirir progresivamente preferencias alimentarias y una capacidad de selección adecuada.


COCINADO DE VERDURAS Y HORTALIZAS
El cocinado de verduras y hortalizas favorece su digestión, al ablandar las fibras que confieren rigidez a las paredes celulares, a la vez que y mejora la biodisponibilidad (absorción y uso) de algunos de sus nutrientes. Sin duda, una buena preparación puede proporcionarle un sabor y aromas que mejoren su aceptación. Sin embargo, también se produce pérdida de vitaminas y minerales, que puede llegar a ser importante si no se toman las oportunas medida. Es por esta razón que se recomienda la cocción al vapor de las verduras, minimizar el tiempo de lavado y hacerlo en agua fría. Con ello se pretende reducir la pérdida de vitaminas y minerales en el agua, que se favorece por un aumento de la temperatura. De la misma forma, se aconseja que una de las raciones de verduras diarias sea en crudo, como en forma de ensalada.  


PREPARACIONES CON VEGETALES PARA NIÑOS









BIBLIOGRAFIA

1.- Lara A. Verduras y Hortalizas. http://badali.umh.es/assets/documentos/pdf/artic/verdura.pdf

2.- Alvarez M, Fantini A, Rizzi M. Hábitos de consumo de frutas y hortalizas en niños escolares. Universidad Nacional de Córdoba. 2016. https://rdu.unc.edu.ar/bitstream/handle/11086/4559/Consumo%20de%20frutas%20y%20hortalizas%20en%20ni%C3%B1os%20escolares.pdf?sequence=1&isAllowed=y

sábado, 24 de julio de 2021

IMPORTANCIA DE LAS FRUTAS Y VERDURAS EN LA ETAPA ESCOLAR

 El consumo de frutas y verduras es fundamental para tener un cuerpo y una mente sana, especialmente en el caso de los más pequeños que necesitan los nutrientes que contienen estos alimentos para garantizar un buen crecimiento de sus huesos y músculos.


Las frutas y verduras son importante en la ingesta diaria porque son alimentos esenciales en la dieta humana ya que aportan gran cantidad de nutrientes fundamentales para el buen funcionamiento del organismo, la diversidad de las frutas y verduras son ricas en agua lo que ayuda al organismo a conservarse hidratado, vitaminas A, C, E, K, y del complejo B, participación de antioxidantes que protegen al organismo de los radicales libres, la fibra que es un nutriente esencial para el sistema digestivo y su consumo ayuda a regular la función intestinal, evitar el estreñimiento. tanto las frutas tal como las verduras son altas en fibras y no contienen grasa.

Introducir más frutas y vegetales etapa escolar.

Se hace necesario establecer tempranamente en el niño hábitos dietéticos que aseguren una ingesta rica y variada de alimentos, con distintos nutrientes, texturas, colores y sabores, que le permitan una adecuada nutrición y crecimiento y, además, adquirir progresivamente preferencias alimentarias y una capacidad de selección adecuada. Teniendo en cuenta que los hábitos alimentarios, higiene y demás hábitos que configuran estilos de vida saludable, se asimilan e integran en la personalidad durante los primeros años de vida, se destaca la importancia de la educación alimentaria y nutricional en la etapa inicial de la vida

Clasificación de las frutas según su naturaleza.


Recomendaciones

  • El consumo de frutas y vegetales es fundamental para combatir la obesidad infantil. Los padres pueden incorporar frutas a la dieta de los niños reemplazando los dulces y las grasas a la hora de comer un bocadillo.
  • Para aumentar el consumo de vegetales se sugiere que los padres preparen y condimenten los vegetales que más les gustan a sus niños y que los ayuden a reducir el consumo de grasas y comidas altas en calorías.

la ingesta adecuada de ácido fólico, vitamina C y otras vitaminas y minerales contenidos en frutas y hortalizas, son esenciales para el crecimiento y desarrollo de los niños, por lo que estos alimentos se hacen imprescindibles en su alimentación. Además, se han relacionado con distintas patologías como la deficiencia en ácido fólico (cuya fuente dietética principal son las verduras de hoja verde) con un peor rendimiento escolar, siendo éste un déficit bastante común entre la población preescolar y escolar, debido principalmente al bajo consumo de estos alimentos

vitaminas esenciales para escolares

 

Vitamina A

Interviene en los procesos de la visión y en las funciones inmunes. Es esencial para el metabolismo, crecimiento, diferenciación y proliferación celular. Su deficiencia puede producir ceguera nocturna, xeroftalmia, hiperqueratosis y retardo del crecimiento. Deficiencias subclínicas se asocian con un mayor riesgo de infecciones y el déficit crónico con mayor tasa de mortalidad infantil.

Vitamina D

Participa en la osteogénesis normal, su déficit origina, en niños y jóvenes, raquitismo, y osteomalacia en los adultos. La concentración de vitamina D es baja en la leche materna a pesar de lo cual el raquitismo es muy poco frecuente por debajo de los seis meses en lactantes amamantados. La suplementación está indicada en los niños amantados que viven en zonas con baja exposición solar o cuando los niños están muy cubiertos por razones climáticas.

Vitamina C

Es el principal agente antioxidante y reductor .Su déficit provoca el escorbuto, fragilidad de las paredes capilares, aflojamiento de los dientes, mala cicatrización de las heridas, fracturándose los huesos con facilidad

Hierro

La deficiencia de hierro constituye la carencia nutricional más frecuente especialmente en los países en desarrollo. La deficiencia es la principal causa de anemia nutricional. Otros efectos de la carencia aún a nivel subclínico son el retraso en la maduración y desarrollo, apatía, alteraciones en el sistema inmunológico, menor rendimiento escolar y desarrollo cognitivo y reducción en la capacidad de trabajo en el adulto. En los nacidos de bajo peso el riesgo de anemia es mucho más alto debido a las menores reservas de hierro presentes en el momento del nacimiento. En los países en desarrollo en los que la tasa de recién nacidos de bajo peso es elevada, puede ser este un factor contribuyente a los mayores índices de anemia

Zinc

Cumple una función clave en el crecimiento celular y en la función inmune. La deficiencia de zinc es muy frecuente en niños de países en desarrollo, manifestándose en retraso de crecimiento físico y motor y por aumento en el riesgo de infecciones. En niños que reciben lactancia materna exclusiva no muestran carencias nutricionales. Algunos estudios sugieren que se beneficiarían con suplementación de zinc niños en recuperación de desnutrición o con compromiso de la talla para la edad o en situaciones clínicas de aumento de pérdidas.

Composición nutricional de algunos frutos secos

Composición nutricional de algunas verduras y frutas


Compuestos bioactivos o fitoquímicos


Importante

Los hábitos alimentarios adquiridos en estas etapas de educación Infantil son decisivos en el comportamiento alimentario en la edad adulta, y éste a su vez, puede incidir en los comportamientos de las siguientes generaciones. La educación debe considerarse, por tanto, como una herramienta indispensable en la prevención de los trastornos alimentarios.

El consumo de frutas y verduras variadas garantiza una ingesta suficiente de la mayoría de los micronutrientes, de fibra dietética y de una serie de sustancias, no nutrientes, esenciales. Además, el aumento del consumo de frutas y verduras puede ayudar a desplazar los alimentos ricos en grasas saturadas, azúcares o sal.

Bibliografía

1.          González J. Consumo de frutas y hortalizas en niños de 3 y 4 años del jardín de infantes y maternal “Pisapisuela.” Univ Abierta Interam. 2016;

2.          Macarena A, Agustina FC, María Agustina R. Hábitos de consumo de frutas y hortalizas en niños escolares. Univ Nac Cordoba. 2016;1–115. Available from: https://rdu.unc.edu.ar/bitstream/handle/11086/4559/Consumo de frutas y hortalizas en niños escolares.pdf?sequence=1&isAllowed=y.

martes, 20 de julio de 2021

REGULACIÓN DEL CONSUMO DE CARBOHIDRATOS Y CONSECUENCIAS DE INGERIR PRODUCTOS AZUCARADOS

 



BIBLIOGRAFIA

1.        Moreno J, Galiano M. Alimentación del niño preescolar, escolar y del adolescente. Pediatr Integr [Internet]. 2020;24(2):98–108. Disponible en: www.iom.edu/Activities/Nutrition/

viernes, 16 de julio de 2021

RECOMENDACIONES NUTRICIONALES DESDE LOS 7 A 10 AÑOS EN EL INFANTE

 En esta etapa de preescolar y escolar de la vida se establecen las preferencias alimentarias individuales, que tradicionalmente estaban determinadas casi exclusivamente por los hábitos familiares. Pero tomemos en cuenta que Lo más importante a esta edad es lograr unos buenos hábitos alimenticios. Esto determinará la conducta alimentaria que tendrá el resto de su vida.

Éstos dependen de muchos factores, como la accesibilidad a los alimentos dependiendo del costo de los mismos y de los ingresos de las familias, las tradiciones culturales, el grupo socioeconómico del niño, etcétera, observándose muchas diferencias entre diversos países, culturas o religiones dentro del mismo país, así como entre las familias de diverso poder adquisitivo o socioeconómico.


Actualmente, la socialización precoz del niño que concurre a guarderías, jardines de infantes o escuelas, a lo que se agrega la propaganda de alimentos a través de los medios de comunicación, especialmente la televisión, influyen directamente en los niños. Las preferencias alimentarias de los preescolares y escolares son la síntesis de los múltiples mensajes recibidos por éstos.

Por tanto, durante esta etapa, el pediatra, la familia y la escuela deben establecer hábitos alimentarios beneficiosos para la salud del niño. De esta forma, se previenen carencias nutricionales o enfermedades infantiles, así como enfermedades prevalentes del adulto: enfermedad isquémica coronaria, hipertensión arterial, dislipemias, diabetes tipo II, obesidad, osteoporosis y algunos neoplasmas.

REQUERIMIENTOS DE MICRONUTRIENTES Y MACRONUTRIENTES DE 7-10 AÑOS

Características de esta etapa:

1.         Tiende a ser más estable.

2.       El crecimiento lineal es de 5 a 6 cm por año. Aumento ponderal medio de 2 kg anual en los primeros años y de 4 a 4,5 kg cerca de la pubertad.

3.       Aumento progresivo de la actividad intelectual.

4.       Mayor gasto calórico por la práctica deportiva.

5.       Aumento de la ingesta alimenticia. 

      REQUERIMIENTOS






      LAS RECOMENDACIONES NUTRICIONALES DE NIÑOS DE 7-9 AÑOS DE EDAD:

 En esta edad, los niños se encuentran en un periodo de crecimiento estable, habiendo madurado sus órganos y sistemas. Entre ellos existen grandes diferencias en la actividad física, lo que condiciona amplias variaciones en las necesidades de energía y en la cantidad de alimentos que son capaces de comer.

    Van logrando progresivamente cierto grado de independencia familiar. Los hábitos alimentarios que se aprenden en esta época, se mantendrán hasta la edad adulta.

     RECOMENDACIONES GENERALES:

·         Una dieta equilibrada y variada está relacionada con la prevención de alteraciones nutricionales y mejoras en la salud del niño. Realicen tres comidas al día (desayuno, comida y cena) y dos tentempiés no muy abundantes (media mañana y merienda).

·         La realización de menús sanos que contengan gran diversidad de alimentos de todos los grupos, permite el aprendizaje de hábitos alimentarios correctos.

·         Los gustos y hábitos alimentarios y de estilo de vida se educan y aprenden. Los niños copian las costumbres de los familiares, así que debe “predicar con el ejemplo”.

·         Consuman alimentos ricos en fibra 2-3 veces al día (verduras, hortalizas, frutas, legumbres, frutos secos y productos integrales).

·         Es importante realizar una ingesta adecuada de calcio, con un mínimo de dos raciones al día de leche o derivados lácteos (yogur principalmente), para permitir un correcto crecimiento y prevenir la osteoporosis en la edad adulta.

·         Utilice diversas técnicas culinarias. Las más adecuadas son las que aportan poca grasa.

·         Puede cocinar al vapor, hervir, escalfar, cocer al horno o a la parrilla o a la plancha.

·         Es preferible usar aceite de oliva, sobre todo para freír ya que tolera temperaturas muy altas sin alterar su composición. Límite la ingesta de:

-          Zumos envasados y bebidas gaseosas.

-          Caramelos, bollería industrial, chocolates, dulces y postres comerciales.

-          Comidas precocinadas y “comida basura” por contener grasa poco saludable. Controle las influencias externas como la publicidad de alimentos.

Enséñele a su hijo a escoger correctamente los alimentos y a limitar el efecto de esta presión. 



RECOMENDACIONES ESPECÍFICAS

En esta edad, el consumo de alimentos es irregular, variando mucho la cantidad de alimento que come el niño de una a otra comida y de un día a otro. Como lo importante es la alimentación global a lo largo de varios días, no se preocupe porque una toma en concreto le parezca escasa.

  •       Sus preferencias alimentarias se van asentando y suelen presionar a la familia para comer sólo lo que le gusta (o lo que más les gusta). Enséñele a mantener el hábito de “comer de todo” e insista en la importancia de realizar una alimentación variada
  •      Anime y enseñe a su hijo a realizar un buen desayuno. Varíe el menú del desayuno como hace en el resto de las comidas principales (sobre todo los fines de semana). Respete siempre la presencia de estos tres grupos de alimentos: fruta, lácteo y cereales (ejemplo: zumo, leche y galletas o macedonia, yogurt y cereales).
  •  Intente que el tentempié de media mañana se lo lleve de casa (fruta, bocadillo, cereales) para evitar el acceso del niño a las máquinas expendedoras. 
  • El comedor escolar es importante en el aprendizaje de hábitos nutricionales. Infórmese de los menús del colegio para planificar y completar una alimentación variada con el resto de las comidas realizadas en el hogar (cenas y fin de semana).  
  • Controle y limite el tiempo que el niño dedica a la televisión, videojuegos y al ordenador. Además del tiempo de juego, debe realizar una actividad física estructurada al menos tres veces por semana (entrenamiento de fútbol, de baloncesto, baile).  
RECOMENDACIÓN A NIÑOS DE 10 AÑOS

A esta edad muestran ya claras señales de una creciente independencia de la familia y un mayor interés en los amigos. Tener buenas amistades es muy importante para el desarrollo de su hijo; sin embargo, la presión de sus padres puede ser muy fuerte en esta etapa.

Los niños que se sienten bien consigo mismos son más capaces de resistir la presión negativa de los padres y toman mejores decisiones por sí mismos. En esta etapa de su vida, es importante que los niños adquieran el sentido de la responsabilidad mientras van desarrollando su independencia.

Las porciones según grupo de alimentos que seguidamente se recomiendan están en función al requerimiento de energía de una persona saludable con un nivel de actividad física ligera y de ámbito urbano.

Los niños de 9 a 10 años deben consumir un total de 1750 Kcal provenientes de los diferentes grupos de alimentos, distribuidos de la siguiente manera, aproximadamente:

RECOMENDACIONES GENERALES

  • Utilización de aceites vegetales en lugar de grasa de origen animal.
  • Consumo diario de frutas y verduras.
  • Consumo de lácteos o derivados: 500 a 750 ml diarios, dependiendo de la edad.
  • Fomentar el consumo de carne magra, con menor contenido de grasa: carne roja magra, pollo sin piel y pescado.
  • Aumentar la ingesta de alimentos ricos en hidratos de carbono complejos: arroz, cereales, harina de maíz, etcétera. Reducir el consumo de azúcares refinados.
  • Disminuir el consumo de sal.
  • Promover una comida variada a lo largo del día, incluyendo alimentos de todos los grupos.
  • Utilizar agua y no jugos o bebidas cola en las comidas.
  • Limitar el uso de té, café y mate, que sustituyen otros alimentos más nutritivos.
  • Realizar cuatro comidas diarias y no más de dos colaciones.
  • Evitar las ingestas entre horas.
  • Estimular que el niño coma por sí solo y con normas de higiene adecuadas.
  • Estimular la actividad física.
  • Mantener un peso saludable, estableciendo un equilibrio entre el aporte y el gasto energético.
  • Adecuarse a la realidad económica y cultural de cada niño, manteniendo las costumbres alimentarias de cada familia, tratando de realizar en conjunto recetas que promuevan la ingesta de nutrientes y micronutrientes adecuados para la etapa de crecimiento de los niños.
  • Disminuir el consumo de bebidas cola y snack. No utilizarlos como recompensa o entretenimiento, siendo una buena estrategia su disminución escalonada y no la prohibición absoluta, ya que su fácil acceso, la publicidad y su buen sabor serían la causa de nuestro fracaso total.

A esta edad la distribución de consumo es la siguiente: de 1750 kcal para niños de 8-10 años.


FRECUENCIA RECOMENDADA PARA CADA GRUPO DE ALIMENTOS

La ingesta calórica diaria que se recomienda a esta edad va a depender de dos factores: sexo y actividad física que se realice. Para un hombre entre 8 y 10 años de edad las necesidades calóricas basales son de 1.750 a 1800 kcal/día.

Para una mujer de la misma edad, las necesidades calóricas basales son de 1.600 a 1.700 kcal/día. Estas cantidades han de incrementarse en 200 kcal. si se realiza una actividad física moderada y entre 200-400 kcal. Si es intensa.

El 50-55% de estas calorías deben ser aportadas en forma de hidratos de carbono, un 25-35% en forma de grasas y 15- 20% en forma de proteínas. Este aporte calórico diario debe ser proporcionado por alimentos de todos los grupos y se debe realizar de la siguiente forma:


RACIONES DE ALIMENTOS PARA 7-10 AÑOS


EJERCICIO FISICO 

Las recomendaciones de ejercicio físico, actualmente para esta etapa de la vida, son realizar al menos una hora diaria de actividad física moderada a vigorosa. Al menos dos días a la semana esta actividad debe incluir ejercicios para mejorar la salud ósea, la fuerza muscular y la flexibilidad. Por el contrario, estos niños y niñas no deben dedicar más de dos horas al día a actividades sedentarias de pantalla (ordenador, televisión, Internet, videojuegos, etc.). Aunque las recomendaciones en cuanto a tiempo dedicado al ejercicio son las mismas para la infancia y la adolescencia el tipo de actividad física es diferente según las edades. Durante la infancia los ejercicios de flexibilidad están representados por ejercicios de estiramientos, gimnasia; los de fuerza muscular, estarán caracterizados por ejercicios de trepar por cuerdas, bandas elásticas, y las actividades aeróbicas serán los ejercicios de carreras y saltos.



Bibliografía:

1.        CNSUP C de N de la SU de P. Guías de alimentación del niño preescolar y escolar. Arch Pedriatría Uruguaya. 2004;75(2):159–63.

2.        Suarez L, Martinez V, Aranceta J, Dalmau J, Gil A, Lama R. Manual práctico de Nutrición en Pediatría. 2010.

3.        Salud SM de. Recomendaciones Dietético Nutricionales Para Niños De 7 a 9 Años. 2015;7–9.

4.        Quintana LP. Alimentación del preescolar y escolar. PubMed. 2018;2:321–8.

5.        UNED. El valor energético de los alimentos. UNED Fac Ciencias Nutr y Dietética [Internet]. 2019;1–6. Available from: http://www2.uned.es/pea-nutricion-y-dietetica- I/guia/guia_nutricion/el_valor_energetico.htm?ca=n0

6.        Barrios E, García J, Murray M. Guia pediatrica de la alimentación, pautas de alimentación y actividad física de 0 a 18 años [Internet]. 2011. 128 p. Available from: http://www.programapipo.com/wp-content/uploads/2012/05/GUIA-ALIMENTACION-INFANTIL.pdf

 

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