Es bien conocido por todos que la afirmación «la mujer embarazada ha de comer por dos» no es casi nunca cierta. Pero lo que sí es cierto es que la mujer embarazada y la lactante deben seguir unas recomendaciones dietéticas que se refieren tanto a la cantidad como a la calidad de los alimentos que debe ingerir. El mantenimiento de una alimentación correcta durante el embarazo y la lactancia son esenciales para conseguir una salud óptima del futuro hijo y la propia madre, así como para aliviar algunos de los trastornos frecuentes durante el embarazo.(1)(2)
Son las
últimas semanas de gestación y durante las mismas el bebé culmina de
desarrollarse, pero, sobre todo, gana peso preparándose para el nacimiento y
madura diferentes órganos. Entonces por ello se recomienda lo siguiente:
Durante
el embarazo debe producirse un aumento paulatino de la ingesta energética
total. En los últimos 3 meses del embarazo los requerimientos de energía
aumentan 300 kcal por día. (1)(2)
En
este período, el gasto energético para la realización de actividad física es
generalmente menor. Si la madre no ingiere suficientes alimentos y sus reservas
lipídicas son bajas, el feto crece más lentamente y el niño puede tener bajo
peso al nacer. (tabla 1) (1)(2)
Proteínas
Hidratos de carbono
La principal función de los hidratos de carbono o glúcidos es la de proporcionar energía. Las recomendaciones respecto a su ingesta no varían durante el embarazo, y deben ser por tanto la principal fuente de energía para la mujer gestante en el tercer trimestre de embarazo (50-60% de la energía total). Hay dos tipos de glúcidos en la dieta: los glúcidos simples o azúcares, y los glúcidos complejos, el más importante de los cuales es el almidón. La cantidad de azúcares o glúcidos de digestión rápida no debe exceder el 10% de las kilocalorías totales, lo que equivale a unos 50 g de azúcar (unos 10 terrones). Se recomienda, sobre todo, vigilar la ingesta de bebidas y refrescos azucarados (un vaso de una bebida de cola o gaseosa aportan 25 g de azúcar) y tomar en todo caso el azúcar o dulces al final de las comidas en lugar de entre comidas o en ayunas, ya que en estas condiciones la sacarosa se comporta como un glúcido de digestión lenta. También hay que evitar la ingesta excesiva de fruta, que aporta cantidades de azúcar (fructosa) importantes. (tabla 1) (1)(2)
Lípidos
Durante
la gestación y sobre todo en este último tercer trimestre de embarazo se deben
seguir las recomendaciones generales sobre la ingestión de lípidos que se
realizan a la población normal, es decir, controlar la ingestión de lípidos de
origen animal, que proporcionan ácidos grasos saturados, y aumentar los lípidos
de origen vegetal, que proporcionan ácidos grasos poliinsaturados (como el
linoleico y el linolénico, compuestos esenciales para el hombre, ya que no los
puede sintetizar y deben ser ingeridos en la dieta). (tabla 1) (1)(2)
También
es aconsejable potenciar durante el embarazo y sobre todo en este último tercer
trimestre de embarazo, el consumo de alimentos que aportan ácidos grasos
poliinsaturados omega3, como las nueces, ricas en ácido alfalinolénico, y el
pescado azul (caballa, arenque, salmón, sardinas), rico en ácidos grasos
poliinsaturados omega-3 de cadena larga, como el ácido docosahexanoico (DHA). (1)(2)
Los
ácidos grasos poliinsaturados omega-3 forman parte de las membranas celulares. Se
acumulan especialmente en el cerebro y la retina, y su aporte es esencial
durante el tercer mes de gestación, cuando tiene lugar el desarrollo del
cerebro. (tabla 1) Numerosos estudios han demostrado una asociación positiva
entre los niveles de ácido docosahexanoico y el desarrollo intelectual y visual
del recién nacido. Otros consejos en relación con la ingesta de lípidos a
seguir durante el tercer trimestre de embarazo son: (1)(2)
–
Vigilar el consumo de alimentos que contienen cantidades importantes de grasa:
leche entera, croissants y otros productos de bollería, embutido, determinados
quesos, pasteles, etc.
–
Utilizar aceite de oliva, preferentemente en la cocina, u otros aceites
vegetales como el de girasol.
–
Evitar las frituras, ya que contribuyen a las molestias digestivas en la
embarazada. (1)(2)
Minerales
· Calcio
Durante
el embarazo se produce un paso activo de calcio de la madre al feto a través de
la placenta. El calcio, que es necesario para la formación del esqueleto,
procede de los alimentos que ingiere de la madre y de sus propias reservas
óseas de calcio. (tabla 1) Para evitar un desgaste excesivo de las reservas de
calcio de la madre es imprescindible asegurar un correcto aporte de este
mineral en la dieta. Esta ingesta de calcio equivale a consumir en un día los
siguientes alimentos: (1)(2)
–
1/2 litro de leche.
–
2 raciones de queso (unos 50 g en total).
–
1 yogur. – 1 ración de legumbres o verduras.
–
3 piezas fruta.
·
Hierro
En
principio, los requerimientos de hierro de la mujer embarazada pueden
satisfacerse por medio de la dieta. Sin embargo, el médico puede prescribir
suplementos de hierro para aquellas mujeres que desarrollen anemia por déficit
de hierro, ya que la anemia puede causar bajo peso del niño al nacer o provocar
que éste desarrolle un déficit de hierro durante el primer o segundo año de
vida. (tabla 1)(1)(2)
Vitaminas
·
Ácido
fólico
Una
ingesta adecuada de ácido fólico es fundamental hasta la duodécima semana de
embarazo, ya que esta vitamina es esencial para la prevención de los defectos
del tubo neuronal en el recién nacido. Muchos autores recomiendan, además, la
suplementación con ácido fólico durante todo el embarazo en el caso de mujeres
con síntomas de malnutrición, embarazo múltiple o que padecen anemia. Asimismo,
se recomienda en todos los casos la ingesta de alimentos ricos en ácido fólico,
como son las verduras (brécol, coliflor, acelgas, espinacas), las legumbres
(garbanzos) y frutas. (tabla 1) (1)(2)
Por
ser el ácido fólico sensible al calor, se recomienda lo siguiente:
–
Tomar ensaladas y frutas.
–
Cocer las verduras al vapor.
·
Vitamina
A
Vitamina D
Está
íntimamente relacionada con el calcio, y es también esencial para el desarrollo
óseo del niño. Entre los alimentos más ricos en vitamina D se encuentran el
pescado (salmón, sardinas y arenques) y los huevos, aunque en nuestro país la
principal fuente de vitamina D sigue siendo la exposición controlada a la luz
del sol. (1)(2)
Beber
un mínimo de dos litros de agua cada día para favorecer la hidratación de la madre y también para
optimizar la circulación sanguínea y con ella la oxigenación de todo el cuerpo
incluido el cuerpo del bebé en desarrollo. Recordemos que podemos beber
líquidos pero también existe agua en los alimentos sólidos que ayudan a lograr
una adecuada ingesta de agua cada día. (1)(2)
Bibliografia:
1. Rodriguez M. Recomendaciones dietéticas
en el embarazo y la lactancia. Bol Acad Nac Med BAires [Internet].
2015;(supl):29–37. Available from: https://pesquisa.bvsalud.org/portal/resource/pt/lil-184646
2. Sanchez A. Guía de alimentación para
embarazadas. Medica Diet [Internet]. 2015;44. Available from: https://www.seedo.es/images/site/Guia_Alimentacion_Embazaradas_Medicadiet.pdf











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