domingo, 25 de julio de 2021

IMPORTANCIA DEL CONSUMO DE VERDURAS EN LA INFANCIA Y OPCIONES PARA INTRODUCIRLAS

¿QUÉ SON LAS VERDURAS Y HORTALIZAS?

Las verduras y hortalizas son los alimentos naturales que menor contenido calórico presentan. Un pepino o unas hojas de lechuga pueden proporcionar la escasa cantidad de 20 kcal/100g, apenas 1% de la energía que se suelen utilizar de referencia para un adulto (2000 kcal). Esto se debe a que, en general, más del 90% de la composición de verduras y hortalizas es agua, incluso muchas de ellas alcanzan cantidades similares a las de las bebidas. 


A diferencia de sus parientes las frutas, las verduras y hortalizas no poseen un marcado sabor dulce porque su contenido en azúcares es menor. De hecho, una parte de los hidratos de carbono que contienen, aunque minoritaria, es almidón, la reserva energética de las plantas. Sin grasas, con pocas calorías (excepto los tubérculos, no superan las 40kcal/100g) y con muy poco sodio, aportan a nuestra dieta fibra, vitamina C, ácido fólico (B9) y potasio (tabla 1). Algunas verduras y hortalizas destacan por su contenido particularmente elevado de algún nutriente, como es el caso de la zanahoria y la vitamina A (carotenoides) o el pimiento y la vitamina C (tabla 1). Las espinacas y su contenido de hierro se plasmaron en la década de los años 20 en el fenómeno infantil Popeyé. Aunque ricas en hierro, un error tipográfico nos hizo creer, durante décadas, que las espinacas eran más una mina de puro hierro que una verdura. El bajo consumo de frutas y verduras es uno de los principales factores de riesgo para las enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT), consideradas un problema de salud pública en el mundo.

La composición química de las hortalizas varía significativamente según el tipo y la procedencia. De forma genérica, puede decirse que el contenido acuoso oscila entre el 90 y 80%, correspondiendo el resto del 10 al 20% a la materia seca. Sus componentes se distribuyen de la siguiente forma: 3-30% de hidratos de carbono, 1-5% de compuestos nitrogenados, 0,6-3% de fibra bruta, 0,5-1,5% de minerales, 0,1 a 0,9% de lípidos. El contenido de vitaminas oscila mucho de un tipo de hortaliza a otro, aunque siempre se encuentran en pequeña proporción. En cantidades más pequeñas contienen otros compuestos químicos, como ácidos orgánicos, compuestos fenólicos, sustancias aromáticas, pigmentos y otros.

 


Los importantes cambios acontecidos en los estilos de vida y la alimentación de los niños en los últimos 25 años se deben tanto a cambios socioeconómicos como a modificaciones en el medio familiar y ambiental. En todos los países el progresivo desarrollo socioeconómico se acompaña de cambios importantes en los hábitos alimentarios, que se caracterizan por un mayor consumo de alimentos de origen animal ricos en energía, proteínas y grasas saturadas, así como productos manufacturados ricos en energía, azúcares refinados, grasas saturadas y trans y sal. La conformación de hábitos alimentarios poco saludables en la infancia y el inicio temprano de obesidad es una tendencia preocupante. Datos recientes sitúan la prevalencia de sobrepeso en niños pequeños en el orden del 40% y un escenario de dieta infantil monótona y con exceso de calorías de baja calidad nutricional: bajos consumos de hortalizas, frutas, granos, legumbres y cereales de buena calidad e insuficiente aporte de leche y yogur.



En lo que respecta a la población escolar, entre las causas de una alimentación inadecuada, se encuentran el bajo nivel de conciencia y de conocimientos acerca del valor de los alimentos y la influencia de la publicidad en estos. Del mismo modo, es determinante el entorno familiar y la comunidad escolar . Las cantinas y kioscos de los colegios suelen ser los lugares donde los niños empiezan a tomar sus propias decisiones sobre la alimentación. Algunos niños de este grupo de etario tienen su propio dinero, que con frecuencia utilizan para comprar alimentos y bebidas. Se dejan influir con mucha facilidad por los anuncios de televisión y otros mensajes publicitarios, lo que fomenta elecciones alimentarias perjudiciales para la salud. Se hace necesario establecer tempranamente en el niño hábitos dietéticos que aseguren una ingesta rica y variada de alimentos, con distintos nutrientes, texturas, colores y sabores, que le permitan una adecuada nutrición y crecimiento y, además, adquirir progresivamente preferencias alimentarias y una capacidad de selección adecuada.


COCINADO DE VERDURAS Y HORTALIZAS
El cocinado de verduras y hortalizas favorece su digestión, al ablandar las fibras que confieren rigidez a las paredes celulares, a la vez que y mejora la biodisponibilidad (absorción y uso) de algunos de sus nutrientes. Sin duda, una buena preparación puede proporcionarle un sabor y aromas que mejoren su aceptación. Sin embargo, también se produce pérdida de vitaminas y minerales, que puede llegar a ser importante si no se toman las oportunas medida. Es por esta razón que se recomienda la cocción al vapor de las verduras, minimizar el tiempo de lavado y hacerlo en agua fría. Con ello se pretende reducir la pérdida de vitaminas y minerales en el agua, que se favorece por un aumento de la temperatura. De la misma forma, se aconseja que una de las raciones de verduras diarias sea en crudo, como en forma de ensalada.  


PREPARACIONES CON VEGETALES PARA NIÑOS









BIBLIOGRAFIA

1.- Lara A. Verduras y Hortalizas. http://badali.umh.es/assets/documentos/pdf/artic/verdura.pdf

2.- Alvarez M, Fantini A, Rizzi M. Hábitos de consumo de frutas y hortalizas en niños escolares. Universidad Nacional de Córdoba. 2016. https://rdu.unc.edu.ar/bitstream/handle/11086/4559/Consumo%20de%20frutas%20y%20hortalizas%20en%20ni%C3%B1os%20escolares.pdf?sequence=1&isAllowed=y

1 comentario:

  1. Las tortillas son un buen medio de incluir verduras en la alimentación de los niños y son aceptadas-

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